NO lave las lentes ni el estuche de las mismas con agua del grifo.
Consejo en el Cuidado de las Lentes
Siga siempre las instrucciones de almacenaje, limpieza y reemplazo dadas por su profesional adaptador.
Acciones sugeridas de suma importancia para evitar la infección por hongos en el cuidado de las lentes:
Siga cuidadosamente las recomendaciones de su profesional en el uso y reemplazo de las lentes.
Siga cuidadosamente las recomendaciones de cuidado y limpieza de su profesional y en los folletos de información al paciente que acompañan a los productos de contactología.
Use los productos adecuados para limpiar y desinfectar las lentes de contacto (la solución salina y las gotas humectantes no son apropiados para desinfectar lentes);
Evite los productos poco fiables, no regulados y que no cumplan las normativas legales de consumo respecto al etiquetado.
Nunca reutilice productos de limpieza y mantenimiento de lentes; descarte productos usados y use productos precintados para asegurar las propiedades de limpieza y desinfección.
Acuda a su contactólogo inmediatamente si nota dolor, secreción, enrojecimiento no habitual, sensibilidad a la luz o visión borrosa repentina.
Cuidar de sus lentes es importante para la salud de sus ojos. Notará incomodidad cuando se formen depósitos de proteínas en la superficie de la lente. Estos depósitos, que se encuentran de forma natural en la capa acuosa de la lágrima, se acumulan en la lente tras un periodo de tiempo. Acuda al contactólogo si empieza a notar incomodidad.
Degeneración macular asociada a la edad
Descripción
La mácula es la pequeña área central de la retina que nos permite ver con claridad los detalles. La degeneración macular afecta a la mácula y por tanto, empeora nuestra visión central, que es la que nos permite, por ejemplo leer. Suele darse en personas mayores de 50 años, aunque su prevalencia se da a partir de los 70. Es la primera causa de pérdida severa de visión entre la población de edad avanzada en el mundo occidental. La mayoría de los afectados padecen la degeneración macular “seca”, que avanza lentamente y se trata de ralentizar su avance con suplementos vitamínicos y antioxidantes. Pero también existe la DMAE “húmeda”, que hace que los vasos sanguíneos anormales que se forman bajo la retina causen hemorragias y cicatrices en la mácula ocasionando una pérdida de visión más rápida.
Síntomas
Como daña la mácula, la DMAE afecta a la “visión fina”, es decir, la que permite leer, identificar caras, enhebrar una aguja...pero no afecta a la visión periférica. Los pacientes, si miran a una persona no leven la cara, pero pueden caminar sin tropezar y mantener una cierta autonomía.
Diagnóstico
Por lo general, la DMAE tiende a la bilateralidad, es decir, afecta a los dos ojos. Quienes sufren esta patología en un ojo tienen mayor riesgo de que afecte al otro. Cuando empieza la enfermedad, un paciente no se da cuenta a no ser que de forma fortuita se tape el ojo sano y con el afectado vea las líneas distorsionadas. Una prueba muy sencilla que puede hacerse una vez por semana a partir de los 50 años es taparse primero un ojo y después el otro y mirar líneas rectas: barandillas, el marco de una puerta...Si se ve torcido hay que acudir enseguida al oftalmólogo.